Carlos
A. La Rosa Lama
Actualmente
la tasa de informalidad en la economía peruana es del 70%. Ojala que Dios y todos los burócratas
del sector público y los empresarios responsables contribuyan a lograr esta
meta, pudiéndose bajar por lo menos unos 10 o 20 puntos porcentuales, lo cual
es difícil aunque no imposible
.
Una
razón fundamental para que exista la actual tasa de informalidad es el proceso degenerativo
de hábitos sostenidos por los
conformantes del gobierno y de las empresas que toman como algo natural que
aparezcan y se mantengan empresas formales e informales que contratan trabajadores
informalmente o alientan su existencia de múltiples maneras, aduciendo que es algo
consustancial a la economía del Perú.
Otra
razón de la informalidad existente es el “ahorro “que hacen las empresas que
viven en esta situación, condenándose a sí mismas a no disponer de condiciones
favorables a su existencia en crecimiento, como son ser parte del sistema
financiero formal, del sistema tributario, a la vez que condenan a los
trabajadores a no disponer de beneficios sociales.
Hace
falta que el gobierno enfrente con audacia y prudencia la superación de esta
realidad que, como vemos, es más que financiera, tributaria y legal. Es sobre
todo cultural, de quienes viven solo el presente sin importales el futuro de
sus empresas y sus trabajadores. Hace falta más información y educación cívica
y empresarial, y naturalmente reducir el costo de la formalización.
No
puede ser que ni el gobierno ni los gremios empresariales ni los gremios
laborales se sienten a discutir este asunto que es de suma gravedad, que no
alienten medidas de emergencia económico- social para enfrentar la informalidad
de manera racional, apelando al carácter multidimensional de la informalidad
que trae aparejadas expresiones no solamente de ineficiencia, falta de
productividad y competitividad sino también de corrupción y descomposición
social, con enormes efectos negativos en las generaciones actual y posteriores.
No hay comentarios:
Publicar un comentario