domingo, 18 de febrero de 2018

CONSTRUYAMOS DEMOCRACIA



Tenemos casi cuatro años, desde ahora al 28 de Julio de 2021, para aprovechar la experiencia del último año y construir democracia en nuestro país, comenzando por la que deben tener los partidos políticos.

El Congreso de la República ha demostrado que no ha querido ni quiere cambiar “el estado de cosas” en bien d la democracia y el país, incluyendo el bien del partido anaranjado, estructurado y lanzado a demoler las conquistas y aspiraciones del pueblo.

Fuerza Popular o partido fujimorista tiene una mayoría arrolladora en el Congreso, que la usa de maneta prepotente, desbocada y abusiva, dedicándose a demostrar que ha seguido los malos ejemplos de su fundador histórico, ocultando o encubriendo la corrupción, personalizada en su ex secretario general y varios congresistas que se han salvado por la benevolencia cómplice de la Comisión de Ética del Congreso, presidida por un fujimorista.

En otro lado, el partido PPK ha demostrado una debilidad cómplice y aterradoramente permisiva, confundiendo prudencia con pusilanimidad, no sancionando pública y rápidamente la comisión de delitos por funcionarios del anterior gobierno que ha mantenido durante el actual y de aquellos que siendo próximos al Presidente de la República los cometieron igualmente. Así mismos, se ha mostrado complaciente o por lo menos concesivo respecto a empresas constructoras, sean nacionales o extranjeras en los principales proyectos de importancia para el Perú.

Los partidos tradicionales como son el APRA y Acción Popular están en crisis y son políticamente poco significativos en la vida política del país, a pesar de los esfuerzos y visibilidad de algunos de sus cuadros más destacados en el Congreso. Deben comenzar por hacer democracia interna y participar en la vida de las organizaciones  sociales y gremiales.

Alianza para el Progreso, el partido de César Acuña y de algunos de sus familiares, tiene como capital político – es una ironía- “plata como cancha” para distribuirla de una y otra manera y así lograr autoridades locales y regionales, inclusive en el Congreso, De democracia interna es poco lo que se conoce de este partido, que usa a la universidad César Vallejo como ariete de su desplazamiento estratégico en el campo político.

Los partidos políticos de izquierda presentes en el Congreso, pero muy escasamente en la vida nacional, han dado y siguen dando muestra de su intolerancia tradicional y de su  necesidad casi  existencial de dividirse y subdividirse de acuerdo  a la necesidad de  la vigencia de sus dirigentes. Es poco lo que podemos decir de su democracia interna, por lo que el pueblo va perdiendo confianza en ellos como instrumento de conquista del poder y el gobierno.

Corresponde, por tanto, a quienes no pertenecemos a estos partidos, organizarnos y participar racional y apasionadamente de manera decidida en la vida política nacional, con aplicación de los principios de libertad y solidaridad, justicia y  responsabilidad, con respeto a la persona humana y la naturaleza, actuando con transparencia, eficiencia y decencia en favor de todos los peruanos y peruanas, principalmente de los más necesitados que han sido olvidados y marginados tradicionalmente por quienes han detentado el poder para uso y abuso del mismo en propio beneficio. Se trata de crear democracia primero en los partidos y luego como un ejercicio natural derivado de este ejercicio cívico fundamental, extenderlo a toda la sociedad peruana que sigue siendo desestructurada.