viernes, 1 de diciembre de 2017

GASTOS IRRESPONSABLES DEL CONGRESO DE LA REPÚBLICA


Un incesante proceso, que tiene años de iniciado y consolidado a través de los sucesivos periodos congresales desde el primer gobierno de Fujimori, es el que corresponde a gastos excesivos del Congreso de la República que ha devenido en innecesario e irresponsable.

 Estos gastos se han hecho más evidentes en el periodo anterior y el presente, en el que destacan pésimos congresistas de escasa formación y bravucones de callejón, con mayoría de congresistas del partido de Keiko Fujimori, distinguida perdedora de los comicios electorales en que ha participado como candidata a presidente de la República, con presidentes del Congreso obsecuentes y derrochadores, como son Salgado y Galarreta, respectivamente.

 En el actual Congreso, con aplastante mayoría fujimorista, se vienen efectuando contratos de personal y de servicios administrativos que son escándalo público. El “primer poder” del Estado es tal porque es el primero en gastar, contrastando su ofrecimiento de prudencia y autenticidad. Y ahora, en un afán por aparecer como lo que son verdaderamente, esto es, gastadores con dinero del Estado, derrochan dinero con la entrega de bonos o tarjetas de navidad para congresistas y trabajadores del Congreso, ajenos a toda consideración de justicia laboral y distribución a los peruanos más pobres.

Esto debe servir para que no haya más sistema de cifra repartidora por el cual un partido como el de Keiko Fujimori logra la mayoría absoluta con prescindencia real de la democracia, aunque se cuiden de aparentar lo contrario. Hacen gastos en mantenimiento y reparaciones de oficinas para ellos, sin justificación, ni conveniencia para el Congreso de la República, lo que a la postre significa esfuerzo y contribución forzosa- vía impuestos- de quienes los han elegido y también de los que no lo hicieron.

No hay eficiencia, transparencia ni prudencia; sí hay presunción y ganas de mostrar su poder absoluto en gastos indebidos, que deben ser sometidos a juzgamiento popular y más tarde, cuando ya no gocen del vilipendiado privilegio de la inmunidad que para ellos es impunidad, por el Poder Judicial.

Carlos A. La Rosa Lama
Profesor UNMSM-UNAC



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